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Frenar el destrozo humano en la Amazonia.

Desde que el Papa Francisco dio el pasado enero el pistoletazo de salida en Puerto Maldonado (Perú), corazón de la selva amazónica, el Sínodo de Obispos sobre la Amazonia avanza a buen ritmo. El documento preparatorio, presentado este viernes, pide frenar con urgencia el destrozo humano y ecológicos que están causando la «mentalidad extractivista» y el narcotráfico, haciendo peligrar «la supervivencia de los pueblos que dependen de recursos animales y vegetales».

Participarán en ese Sínodo, convocado para octubre de 2019 en Roma, obispos de todo el mundo, pero especialmente de los nueve países que se reparten la Amazonia, la mayor reserva de biodiversidad y «pulmón verde» del planeta, donde viven tres millones de indígenas pertenecientes a 390 pueblos, de los cuales hay 130 en «aislamiento voluntario».

Aunque el eje central del documento -presentado por el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de Obispos- consiste en reforzar la tarea evangelizadora de los indígenas, el texto denuncia con fuerza los abusos que sufren con la tolerancia o la complicidad de autoridades públicas a distintos niveles. Y recuerda que «tal como afirmó el Papa Francisco en Puerto Maldonado, los pueblos originarios Amazónicos nunca han estado tan amenazados como lo están ahora».

Deforestación de la Amazonia

A «la presión de los grandes intereses económicos que explotan el petróleo, el gas, la madera, el oro» se suma la añadida por «la construcción de obras de infraestructura (por ejemplo: megaproyectos hidroeléctricos, ejes viales, como carreteras interoceánicas) y por los monocultivos industriales».

El pasado enero, en Puerto Maldonado, el Papa Francisco había advertido que «paralelamente, existe otra devastación de la vida acarreada con esta contaminación ambiental propiciada por la minería ilegal. Me refiero a la trata de personas: la mano de obra esclava o el abuso sexual».

El documento preparatorio del Sínodo menciona, entre las carencias de evangelización al cabo de 400 años, «el lamento de miles de comunidades privadas de la Eucaristía dominical por largos períodos» debido a la escasez de misioneros, de sacerdotes indígenas y de ministros extraordinarios de la comunión.

Por eso considera urgente «evaluar y replantear los ministerios que son necesarios», identificando específicamente «el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan las mujeres en la Iglesia amazónica».

El documento incluye un cuestionario de 30 preguntas a todas las diócesis, agentes de pastoral y personas interesadas, que permitirá conocer mejor la situación y redactar el documento de trabajo que servirá de guía temática cotidiana en la reunión del Sínodo de obispos sobre la Amazonia en octubre de 2019.

Fuente: http://www.abc.es

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